jueves, 25 de junio de 2015

¿Por qué me callé?

Lo mucho que me gusta expresarme, lo mucho que me costó. Mensajes y vídeos inofensivos para un poder que está totalmente atado a su silla no me deja entender qué puede hacer un joven de menos de 25 años para sacarlos a través de un blog. 

Por un tuit, te meten preso, por un blog, me querían matar. Así de grande es la censura que vivimos. No quieren que dejemos de hablar un poco, quieren que nos enmudezcamos ante un musical de "Patria Querida" o de malas canciones que suenan en los bancos nacionales. 

Profesores me dijeron que actuara inteligentemente, que cerrara, observara y sólo fuera un buen ciudadano. Yo obedecí, e incluso se lo recomendé a otros. Pero sigo viendo tantas cosas, que estoy contenido de mucho material; arrepentido de borrar el viejo y entusiasta de empezar el nuevo.

Con esto no voy a hacer que el dólar baje a 12 o que Maduro acepte su renuncia. Con esto solo me desahogaré, así como lo he hecho bastante en la calle. No a todo el mundo le interesa leer estas líneas, pero hay gente a la que sin duda les molestan. Al público que quiero llegar, es el que me lee. Porque mientras tú vigilas, te hablo, con educación, en tu cara. 

Nos leemos pronto.


Luis Ortega. (Otra vez)

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